Estos ejercicios interactivos sobre la oración compuesta elaborados por una profesora del IES Joan Ramis i Ramis de Maó (Menorca) nos vienen como anillo al dedo.
EJERCICIOS INTERACTIVOS SOBRE LA ORACIÓN COMPUESTA
SUSTANTIVAS |
ADJETIVAS |
Estos ejercicios interactivos sobre la oración compuesta elaborados por una profesora del IES Joan Ramis i Ramis de Maó (Menorca) nos vienen como anillo al dedo.
EJERCICIOS INTERACTIVOS SOBRE LA ORACIÓN COMPUESTA
SUSTANTIVAS |
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La profesora echó un vistazo por el ventanuco desde el que se divisaba una esquina de La Caleta de Cádiz. Daba clase en un colegio de la provincia, y, aunque era sevillana cerrada, los gaditanos le encantaban. Encima de la mesa de su estudio, unos cien exámenes para corregir. No se dejó invadir por la pereza, se sirvió un té frío y se sentó a la tarea. Antes, una última ojeada a la luz inmensa sobre el mar. Los ejercicios, 4.º de la ESO, trataban sobre las lenguas peninsulares y alguna cuestión de cultura general que había conseguido ir metiendo con calzador a los chavales: un poco de arte, unas pinceladas de historia. Leyó el primero: «Los versos utilizados en España antes del Renacimiento eran, mayormente, el dodecaedro y el octaedro». ¡Virgen Santa del Rocío! Tachó la respuesta, pero incorporó un «jajajá» con el rotulador rojo en el margen. No se desmoronó.
En el tercero de los folios se afirmaba literalmente: «El euskera es una lengua bilingüe». Se quitó las gafas, se masajeó las sienes: no podía ser cierto. Pero lo era, porque, según otro alumno: «El euskera se cree que llegó del Cáucaso [sic] con una familia de inmigrantes». Y todo ello, claro, escrito en lo que quería ser un andaluz fonético. Por ejemplo: «El gallego es de origen griego derivado del latín», que aparecía como «er gayego e dorihen jriego deribao der latín» De pronto, una respuesta le hizo fijar su atención de modo especial: «Tululo III». Allí estaba, como contestación a la pregunta número 12. «Tululo III». ¿Tululo Tercero?, se preguntó, ¿pero cuándo hablé yo de un Tululo Tercero? ¿Qué habría entendido aquella alma cándida? Preocupada, repasó la lista de reyes, de papas. ¿Tululo Tercero? ¿Acaso había querido decir Tululo Tres? Es posible pero ¿quién es Tululo Tres, en todo caso? Ya está, pensó, este elemento metió aquí a algún cantante de moda o a algún personaje de «Gran hermano», a algún Camilo Sexto moderno, armándose un taco. Se preparó otro té, más frío aún. Sonrió recordando aquel gazapo de un periódico que puso como pie de foto «Inocencio Díez» bajo una reproducción del retrato velazqueño del Papa Inocencio X. Ahí fue cuando se le encendió la bombilla. Recordaba, en efecto, haber explicado algo de pintores famosos en una de las clases. Recordó enseguida que había insistido mucho en que prestaran atención, que aquello iba a ser asimismo materia de examen, que guardaran silencio. Sí, incluso había llevado diapositivas al aula. La intuición le fue creciendo dentro como un irresistible golpe de mar. Algo tenía que ver el «Tululo III» de los demonios con aquella jornada. Algo, pero qué. Agitada, fue en busca de la cartera donde guardaba las preguntas del examen que había puesto. Encontró la de marras y aún quedó más perpleja. La había formulado así: «Escribe el nombre de algún pintor francés famoso». Y Tululo III ¿qué tenía que ver con eso? Ella misma fue repasando en su memoria los artistas franceses: Monet, Manet, Pissarro Sisley, Morisot, Delacroix, Renoir, Cézanne, Gauguin… Cuando cayó en la cuenta, hubo de sentarse de golpe en el sofá. Aquella clase se le vino al punto, imagen tras imagen, palabra tras palabra: «A ver, niños, hoy vamos a estudiar a un pintor muy bohemio y muy bueno que se llama Toulouse Lautrec». Y, claro, ¿cómo dice esa frase una sevillana adoptada por Cádiz? Muy sencillo: «Vamoh a estudiá a un pintó mu bohemio y mu güeno que ze yama Tululotré». Y el niño, sabedor de Felipes III, de Carlos III, de Abderramanes III, de tanta gente que ha sido III en la historia, no tuvo duda al copiar en su cuaderno el nombre del artista: «Tululo III». ¡Ole y ole, chaval!
Fuente: La Nueva España - CULTURA - Lo que hay que oir - Francisco García Pérez

Aplastamiento de las gotas
Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.
Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.



LIBERTAD DE EXPRESIÓN
El Magazine del 19 de noviembre propone un paseo por los últimos 25 años. La televisión emitía en blanco y negro. Comprar el periódico, esperar el correo, podía ser un acto de rebeldía. Íbamos por la calle con cuadernos para el diálogo bajo el brazo para que la revista se notase. Leíamos informaciones, editoriales, artículos...o los exhibíamos, eso bastaba. Era el abc del progre. ¿Cuál era la razón para actuar así? Una esperanza, y también una seña de identidad, una reivindicación y, a veces, un desafío. Creíamos ser la vanguardia y que el destino nos había reservado el papel de alumbradores de la verdad, sin más armas que la palabra y sin más uniforme que la pana. Éramos el pueblo, la voz, el adelantado, el heraldo, el faro de una nueva España. Queríamos el cambio y lo queríamos ya. Hubo que esperar. Tuvimos miedos y esperanzas. No fue una época fácil. Con el tiempo, aprendimos que con el diálogo era posible una transición sin sangre - aunque la hubo -. El mundo se asombró de lo conseguido. Nos quisieron robar la libertad recobrada. Madrid y Levante lo sufrieron especialmente, aunque a todo el país se le heló el corazón, y pasó la noche más larga con la radio en el oído y pegado al televisor. La comunicación nos devolvió
Luis Andrés Muñiz García. Magazine. 3 de diciembre de 2000
Os habréis fijado que hay palabras que están escritas en rojo. La razón es que todas las palabras rojas se refieren a los nombres de diferentes revistas y periódicos (algunos más conocidos que otros). La propuesta que os hago es que intentéis realizar un texto coherente utilizando para ello el título, por ejemplo, de novelas, canciones, discos, películas... a ver qué textos acaban surgiendo.
